Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer y este caso no iba a ser menos. Ella es Carmen, la mujer del artesano, el rostro visible al público en la joyería, la madre de los hijos de Antonio Collantes, la otra parte indispensable de la joyería y de la vida de Antonio.

¿Quién es Carmen?

Nacida en Cádiz, concretamente en el barrio de la Plaza de Abastos. Desde pequeña se define como una niña inquieta, es por ello, que con sólo nueve años mientras cursaba sus estudios en el colegio comenzó a asistir al taller de costura junto a maestras y a ex-alumnas mayores que ella para aprender a coser.

Con 14 años decide abandonar la escuela y comienza a trabajar en un taller, pegada a la máquina de ocho de la mañana hasta las tres de la tarde junto a otras ocho trabajadoras.

“No me debía de gustar la ropa que llevaban las niñas de mi edad

y me metí a clases de costura”

Es la tercera hija de una familia humilde y trabajadora, su padre chófer durante décadas del Ayuntamiento de Cádiz y su madre ama de casa, encargada de criar a Carmen y sus tres hermanos.

¿En qué momento se conocen Carmen y Antonio?

Antonio había regresado de Holanda, donde estuvo un tiempo trabajando, gracias a que su hermano estaba viviendo allí. Carmen tenía por aquel entonces 15 años y es cuando ambos se conocen.

Lo que comenzó siendo una amistad, pronto se convirtió en noviazgo y comenzaron a salir. En aquel momento Antonio recibía clases de su maestro Pepe Moran y ella se encargaba de ir a buscarlo todas las tardes al taller.

“Por Pepe Moran han pasado todos los joyeros artesanos de Cádiz.

Yo lo que aprendí de él fue a jugar a las cartas” 

Carmen sigue trabajando en el taller de costura, pero poco a poco va entrando en el mundo de la joyería, claro, sin tener todavía pensamiento de que aquello fuese a ser el futuro de la joven pareja.

Cuatros años después cuando Carmen tenía ya la mayoría de edad, la pareja sella su amor pasando por el altar y al mismo tiempo viene al mundo la primera hija de la pareja.

Una joven pareja que no sólo se lanza a formar una familia, ya que poco tiempo después vendría el segundo y último hijo del matrimonio, si no que comienzan su aventura en el mundo de la joyería.

Carmen

¿Cómo fueron los comienzos?

Los inicios del matrimonio fueron difíciles, como toda pareja joven, estuvieron viviendo un tiempo en casa de los padres Antonio, hasta que se trasladaron a Isabel la católica, donde tenían la vivienda y el taller, allí pusieron un pequeño mostrador y empezaron a recibir pequeños encargos.

“Empezamos desde cero y con mucho esfuerzo”

Carmen ya por entonces, ejercía de relaciones públicas, ya que al principio no había mucha cuenta que hacer. Se encargaba de buscar clientes, cogía una caja de las cosas que hacía Antonio al centro de tiempo libre, la tabacalera, etc. 

Las condiciones en las que empezó a trabajar Antonio en ese local no eran buenas para su salud y poco tiempo después la familia se veía obligada a reducir la vivienda a una habitación, para que él pudiese trabajar junto a la ventana y dejar un pequeño mostrador que tapizo ella misma para atender encargos.

Ante esa situación, Carmen y Antonio, encuentran en la Calle Beato Diego un local vacío, donde tras mucho dialogar con el dueño del establecimiento, consiguen arrendarlo y montar la primera tienda propia allí. Eso supone un varapalo para la familia, pues, en ese momento ya representan competencia para el resto de joyerías en Cádiz y dejan de recibir los encargos que cubrían antes por el taller del maestro Morán.

En ese momento es una buena época para el sector de la joyería, pues, el oro gustaba mucho y Antonio trabajó mucho, mientras Carmen seguía ejerciendo funciones de cara al público recogiendo los encargos. 

“El sector textil siempre me gusto, pero era incompatible

compaginar tienda, casa e hijos con la costura”

La pasión de la joyería es de Antonio, pero Carmen reconoce que ella tiene más ojo para la moda y tendencias en joyería. Para eso Antonio siempre cuenta mucho con su opinión y su criterio.

¿Ve futuro para la joyería?

Complicado, la joyería siempre ha sido un tema cerrado. Hay mucho recelo en cuanto al cómo se hace, pero Antonio no ha tenido nunca problema en mostrar y enseñar cómo trabajar, es una convicción propia. Para que siga alguien

“Tiene que gustar y tiene que entender de qué es el

mundo de la joyería y las materias primas con las que se trabaja”

Los hijos de la pareja nunca sintió esa pasión por la joyería pese a saber que gracias al negocio familiar habían podido estudiar, pero no han querido continuar con el trabajo de su padre. 

Aunque han intentado lanzar proyectos de formación, por el momento no ha salido nada hacia delante. Aunque Antonio está interesado en poder enseñar a alguien que realmente sienta pasión por su profesión.

¿Cómo es la relación con Antonio?

La convivencia laboral y familiar en algunos momentos se hace a veces complicada, pues no hay un momento de desconexión para la pareja. Por el carácter de ambos se han compenetrado durante todos estos años. Carmen sabe que le hace falta bastante, Antonio delega en ella toda la gestión de la tienda.

Él es el artesano y ama su profesión pero Carmen es la persona que se encarga de vender y dejar que él solo tenga que dedicarse a crear obras.

A toro pasado y con propuestas de trabajar en el extranjero, Carmen reconoce pese a tener inquietudes con el mundo del arte desde pequeña. 

“No me veo haciendo otra cosa”

¿Cómo se define a ella misma?

Emprendedora, luchadora, inquieta y activa. Adelantada a mi época y madura para mi edad.

Recogiendo un pedido de última hora y mientras charlamos con Carmen sobre Cádiz, nos despedimos para que siga atendiendo la joyería mientras Antonio sale y entra con su bata del taller.

Carmen, la otra cara de la joyería was last modified: Noviembre 28th, 2016 by Pablo Gonzalez